Hablemos de ERP
¿Qué es y para qué sirve un ERP
El ERP es un conjunto de programas para resolver las funciones operativas, administrativas y contables de las empresas.
Decimos que resuelve las funciones operativas, administrativas y contables porque provee los instrumentos que los usuarios necesitan para hacer su trabajo operativo regular en las empresas: recibir mercancía, ingresarla a los almacenes, costear los productos, determinar lo que se le debe al proveedor y llevarlo a cuentas por pagar, revisar los precios de venta, aceptar pedidos de los clientes, aceptar productos para reparación, servicio o mantenimiento, controlar proceso de servicios, medir productividad de involucrados, generar remisiones, generar facturas sobre servicios, productos simples, productos compuestos y sobre conceptos, generar operaciones de venta a crédito con diferentes planes de pago, generar cotizaciones, recibir pagos, aplicar pagos a facturas, aplicar pagos a documentos, generar pedidos para proveedores, controlar cortes de caja, depósitos bancarios, controlar entregas de cheques según disponibilidad, contabilizar operaciones misceláneas, sincronizar contabilidad con sucesos que la afectan, generar reportes directos, generar reportes según consultas particulares hechas directamente a la base de datos para recibir los datos en hojas de cálculo, etc.
Cada una de esas tareas es resuelta por un programa específicamente diseñado para la misma. Esto quiere decir que cada usuario de los programas del ERP, únicamente deberá de dominar el programa que le servirá de instrumento para satisfacer sus funciones.
¿Qué lo hace diferente de otros sistemas un ERP?
Es interesante tomar en cuenta que el ERP no se vende como un paquete “cerrado”, es decir, “terminado” al cual ya no hay nada más que agregarle.
El ERP se vende como un sistema que está en constante evolución. Las versiones nuevas del ERP se producen cada que aparece una nueva idea.
¿Por qué esto? ¡Es la única forma de integrar constantemente lo que nos están solicitando los clientes!
Y éste es un detalle importante, que debe de responder la pregunta de “qué lo hace diferente a otros ERP”.
Sencillamente, que no es un paquete estático, pasivo, terminado, que obliga a las empresas que lo usan a sujetarse a sus lineamientos inamovibles.
Se ha notado que la mayoría de las empresas van cambiando con el tiempo.
Tienen que elaborar nuevas formas de hacer negocios.
Las circunstancias los obligan a buscar los caminos correctos para salir exitosos de las contiendas competitivas en que se encuentran constantemente.
Y esto no es algo que los clientes “escojan”, sino que se trata de algo que es impuesto a ellos por el ambiente global de los negocios de hoy.
El ERP, por lo tanto, tiene que responder activa, inteligente y creativamente a esta situación: el ERP tiene que ser flexible.
Y esta flexibilidad no es una pose publicitaria, sino un compromiso contractual.
El objetivo dinámico constante del ERP es extender su funcionalidad para abarcar, progresivamente, al 100% de los giros de empresas e instituciones funcionales y productivas de la actualidad.
Implantación sin problemas
Hoy probablemente, con la excepción de las empresas totalmente nuevas, no existen empresas que no tengan “algo” a lo que le llaman “sus sistemas”.
El ERP está planeado para todos los casos: instalaciones en empresas nuevas, instalaciones en empresas que no tenían sistemas e instalaciones en Empresas que tenían sistemas pero a las cuales les conviene migrar a un ERP.